Había pasado mucho tiempo desde que mis oídos no escuchaban tu voz. Luego de jugar por un tiempo a los desaparecidos, dejamos de lado el orgullo y volvimos a creer que todo esto es posible. Aunque tus historias con otros me duelan, no dudaré en decir que ese dolor es de felicidad, de saber que aunque nos hayamos alejado el uno del otro, nuestros corazones no dejaron de latir como hasta entonces, como hasta hoy. Una sola palabra bastará para estar bien, sin ansiedad por volver a escuchar tu voz, sin resentimientos por saber que aun no me perteneces del todo, sin perder tiempo por que se que estarás conmigo, todo el tiempo que esto dure, que durara toda la vida, y se inmortalizará en la eternidad.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
